- Traducido con IA
Simone Ernst
Tecnología médica sostenible: entre el deseo y la realidad
La palabra clave sostenibilidad está en boca de todos. Solo en Google se generan en segundos 47.400.000 resultados relacionados con este término. Muchos enlaces llevan a blogs que ofrecen consejos para compras sostenibles en hogares privados, o a asociaciones ambientales que proponen ideas de movilidad como el coche compartido o viajes en tren. La búsqueda de tecnología médica sostenible aún arroja 761.000 resultados. La tendencia "sostenibilidad" se ha convertido hace tiempo en un factor económico importante.
Muchas empresas, tanto pequeñas como grandes, llevan años esforzándose por producir sus tecnologías de manera más respetuosa con el medio ambiente. Porque la huella ecológica que generan las empresas del sector de la salud / dispositivos médicos es grande. La organización no gubernamental "Healthcare without harm" (HCWH) indica que el sector sanitario produce el 4,4 por ciento de las emisiones globales de contaminantes. Aquí se incluyen, además de la fabricación de productos médicos, las emisiones de hospitales o transportes sanitarios.
También juegan un papel importante la durabilidad de los productos, así como los dispositivos que ahorran energía y agua en áreas específicas. Pero, ¿cuándo puede considerarse que un dispositivo médico es "sostenible"? ¿Cuando se produce con energía verde? ¿Cuando puede usarse durante mucho tiempo? ¿Cuando está hecho con componentes reciclados? La definición es difícil. Porque, por desgracia, todavía no existe un sello propio de "Tecnología médica sostenible" que establezca requisitos específicos.
¿Es el bioplástico la solución?
Además, el término "tecnología médica" abarca muchos grupos de productos. Desde pipetas y guantes desechables para laboratorios, hasta equipos de tomografía computarizada (TC) y pantallas. Por tanto, cada grupo de productos debe evaluarse individualmente para determinar en qué medida generan productos sostenibles. Esto parece más sencillo en el caso de fundas de plástico que en el de, por ejemplo, equipos de TC. Algunos fabricantes, como el proveedor de laboratorios Starlab, ya cuestionan sus productos en este sentido. Aquí, los llamados "Green Officers" se encargan de que la sostenibilidad realmente se viva. Por ejemplo, Starlab produce pipetas. Están hechas de plástico y solo se usan unas pocas veces antes de desecharlas. ¿Cómo pueden ser más sostenibles? La respuesta está en la fabricación. La empresa ha logrado reducir el consumo de polipropileno (PP) en la producción por moldeo por inyección, haciendo que la punta de la pipeta sea más delgada. La calidad no se ve afectada, pero el consumo de PP se ha reducido notablemente.
Otra estrategia es obtener plástico a partir de materiales no derivados del petróleo, como el PLA (polilactida), que se obtiene del almidón de maíz, y que también está aprobado para productos médicos y se usa en impresión 3D. La ventaja es que puede descomponerse en plantas de compostaje industriales y no necesita ser quemado. Por ejemplo, puede usarse para fabricar órtesis y, a largo plazo, reemplazar el yeso convencional en fracturas óseas. El ingeniero diplomado Johannes Rudloff, subdirector del área de desarrollo de materiales, compounding y extrusión en el Centro de Plásticos SKZ, también ve posibilidades para los bioplásticos: "El PLA puede, en principio, usarse en dispositivos médicos, ya que en muchas propiedades de uso no difiere de los plásticos derivados del petróleo." Sin embargo, debe evaluarse caso por caso si el material es adecuado, enfatiza.
El reciclaje no es solo cosa de amas de casa
Cuando se trata de la eliminación de productos médicos, se pueden encontrar caminos y posibilidades para hacerlo de manera más sostenible. Los hospitales, en particular, generan una cantidad significativa de basura que sería una lástima quemar. Por ejemplo, se pueden recuperar metales preciosos de los catéteres cardíacos. Para ello, el material usado debe colocarse en contenedores especiales, desde donde será recogido. Un método sencillo y efectivo de reciclaje. Información al respecto se puede encontrar, por ejemplo, en el expositor de COMPAMED, Remondis-Medison. También ayuda recoger y clasificar envases. Algunos fabricantes ya ofrecen a sus clientes devolver los envases para reciclarlos o reutilizarlos.
Los diferentes enfoques muestran que la sostenibilidad es posible si las empresas tienen la voluntad sincera de seguir ese camino. Rudloff comenta: "La disposición de todos los actores a ser más sostenibles está presente. Lo que suele impedirlo es la alta presión de costes que enfrentan las empresas. Tanto para los materiales reciclados de alta calidad como para los bioplásticos, generalmente son más caros que los plásticos convencionales. Para ser más sostenibles, la cantidad total de material utilizado debe aumentar, de modo que los costes disminuyan. Un mayor apoyo público a proyectos de investigación y desarrollo, especialmente en investigación aplicada, puede contribuir decisivamente. Queda por ver si en el futuro se otorgarán estos apoyos. El tema de la "sostenibilidad" seguirá siendo una preocupación en la industria de la tecnología médica.
Tres "R" para una mayor sostenibilidad:
Al abordar el tema de la sostenibilidad, no se puede evitar las tres "R": Reducir, Reutilizar y Reciclar. Lamentablemente, en el campo de la tecnología médica, no siempre se pueden aplicar todas. Muchos materiales consumibles médicos no son aptos para reutilizarse. Los guantes desechables, como su nombre indica, deben usarse solo una vez. Pero vale la pena pensar si al menos uno o dos de estos "R" se pueden implementar. Al analizar el ciclo de vida de un objeto, generalmente se puede estimar en qué aspectos se puede actuar: ¿Podrían las energías renovables hacer la fabricación con menos emisiones? ¿O reducir los residuos en el consumidor final mediante un rediseño? ¿Quizás se puedan agrupar más productos en un envío si se modifica ligeramente el embalaje? ¡Vale la pena reflexionar!
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